Mediación familiar

La nueva sensibilidad que va impregnando las relaciones entre los ciudadanos busca sistemas alternativos  de relación y  resolución  de conflictos, en los que se salvaguarden los derechos y la dignidad de las personas. La MEDIACIÓN FAMILIAR busca la vía pacífica y equitativa a la hora de afrontar conflictos.

La MEDIACIÓN FAMILIAR se basa en una concepción del conflicto, no como algo negativo o sinónimo de violencia, sino como algo consustancial a los seres humanos y a la vida social, que reclaman una nueva cultura de Paz.

Afrontar una situación de separación suele ser, generalmente, una experiencia dura y estresante para la vida familiar (hijos e hijas, padres y madres) y de la propia pareja. El nivel de estrés y de ansiedad que produce la separación está reconocido dentro de los más elevados que se pueden experimentar en la vida de cualquier persona. La MEDIACIÓN trata de hacer el proceso más fácil.

La MEDIACIÓN FAMILIAR:

Es un proceso voluntario no judicial por el que un profesional cualificado, que es neutral e imparcial,  ayuda a negociar a la familia que está en conflicto. Facilitando el diálogo entre las partes y la búsqueda en común de un acuerdo duradero y satisfactorio. Mediante sesiones individuales o conjuntas donde primará la igualdad de las partes, el respeto mutuo, la buena fe y el deber de colaboración con el mediador.

 

Se procura que las partes se escuchen en un espacio de libertad y seguridad, para que comprendan el conflicto que viven y puedan llegar, por ellas mismas, a un acuerdo que les permita recomponer una buena relación, no necesariamente la misma que mantenían, encarar el conflicto desde actitudes constructivas y actuar preventivamente de cara a mejorar las relaciones con los demás, sobre todo con los hijos/hijas comunes, y a la búsqueda de la gestión positiva de los problemas que puedan surgir en el futuro.

La confidencialidad de toda la documentación que se use, y todo  lo que se hable y negocie  en las sesiones de  MEDIACIÓN FAMILIAR es uno de sus pilares fundamentales, nada de  lo expuesto en las sesiones se puede utilizar en un litigio judicial.

 

Los acuerdos tomados fruto del trabajo de la pareja en un conflicto son mejores, más duraderos, efectivos y respetados, que los aportados por una autoridad externa (Jueces y Juezas). Ya que en MEDIACIÓN FAMILIAR se tienen en cuenta las necesidades, intereses, emociones y opiniones de las personas implicadas directamente y se evita a toda la familia los sufrimientos que comporta un proceso judicial.

Mediante la MEDIACIÓN FAMILIAR, no se pretende conseguir la reconciliación de la pareja, sino que la separación se produzca de la forma más adecuada, con el fin de conseguir un acuerdo satisfactorio y duradero en aquellos puntos básicos más conflictivos.

Por qué acudir a MEDIACIÓN:

  • Mejora la comunicación entre los miembros de la familia.
  • Reduce la intensidad de los conflictos entre las partes en litigio.
  • Da lugar a acuerdos amistosos y duraderos.
  • Asegura la continuidad de las relaciones personales tan necesaria cuando hay hijos/hijas en común.
  • Reduce los costes económicos, emocionales y sociales de la separación y del divorcio para los implicados.
  • Minimiza el tiempo ( 2 meses aprox) necesario para la resolución de los conflictos.
  • La participación en un proceso de Mediación no excluye la opción de recurrir a la justicia ordinaria, una vez finalizado este.

La mediación esta regulada en el sistema jurídico español a través de la Ley 5/2012, Real Decreto 980/2013, y la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo. Además de las respectivas normas de cada Comunidad Autónoma.

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